Hay quien considera a las corridas de toros, como la mayor aberración jamás creada por el hombre, y hay para quien las muletas, capotes y banderillas son la esencia de su vida. De entre los segundos, encontramos una corriente de seguidores, los curristas, que siguen al matador Curro Romero vaya por donde vaya.
Curro Romero, dicen, es un plomazo inimaginable en nueve de cada diez apariciones en el ruedo, sin embargo, cuando tiene el día, los curristas ven más que pagado todos sus sacrificios anteriores en busca del momento glorioso del maestro.
El pasado noviembre, en los estertores de un frío domingo, mientras un soso partido agonizaba hacia una importante victoria deportivista en Heliópolis, Angel Lafita, futbolista, penetra en el área rival, en el segundo palo, Bodipo espera el pase, pero Lafita tiene otros planes, amago, arranque, vuelta a parar, y el defensa Rivas en el suelo. Bodipo se posiciona para remachar a gol, pero el fino estilista zaragozano, envía directamente un obús adentro de la portería bética. Hubo que esperar, pero se ha gestado una obra de arte sublime.
Dicen que Ángel Lafita no está bien, que tiene la cabeza fuera del Deportivo, que la posible convocatoria para la selección de su país, le ha provocado delirios de grandeza. Lafita, ya no corre, ya no se sacrifica, ya no le importa el equipo, eso dicen. Muchos son los que piden una ración de banquillo para el aragonés, e incluso hay quien piensa que el entrenador Lotina, debería de ir dándole la alternativa a un posible sustituto de cara a la temporada siguiente.
Lafita es belleza. Considero un placer el mero hecho de ver a Lafita conducir el balón en una zona inocua del campo. Cuando encara a un rival se me ponen los vellos como escarpias, aunque nueve de cada diez veces pierda el balón, porque cuando Lafita tiene el día, amigos, cuando Lafita tiene el día el sacrificio ha merecido la pena.
Soy Lafitista, y el entrenador Lotina, también lo es. Ambos coincidimos en que el maño debe jugar siempre, porque en el fútbol además de el qué, importa y mucho, el como, y ahí, este genio, este crack, toma la batuta. Este domingo, mi mujer irá otra vez, sola a casa de sus padres. A esas horas estaré esperando que Ángel Lafita Castillo, futbolista, vuelva a deleitar con algo por lo que merezca la pena seguir enganchado a este mundo llamado fútbol
viernes 6 de febrero de 2009
miércoles 19 de noviembre de 2008
Joaquín Caparrós Camino
JOAQUÍN CAPARROS
Que alegría, el día que viniste.
- "Traete a jesus navas", te dijeron en Alvedro nada más aterrizar.
- "Ccomo voy a traer a jesus navas?" murmuraste.
¡Que razon tenias, Caparros!. Nunca pensaste que aqui no habia un duro, y si lo hubiera ¿como ibas a debilitar a tu amado Sevilla?
Asumo que fuiste necesario, un mal necesario. Hacia falta una limpieza, y tú la hiciste. La hiciste mal, la hiciste costosa, la hiciste de un modo humillante, para ciertos jugadores y para la propia afición. pero la hiciste.
No te voy a negar tu trabajo, que fue mucho. No te voy a negar tus resultados, que no estuvieron mal. No te voy a negar tu suerte, que fue inmensa. No te voy a negar mi agradecimiento, te lo mereces.
Lo que si te voy a negar es tu compromiso, ese compromiso que tanto pides, que tanto propugnas, qe tanto exiges porque tú, no lo tuviste.
Lo que si te voy a negar es tu inteligencia, que en el banquillo no la tuviste. Lo que si te voy a negar es mi aplauso, un aplauso que perdiste cada vez que tuviste un micrófono delante, humillando a una afición, a un sentimiento, a un pueblo, con tu bufanda, con tu Sevilla, con tu Osasuna, con tu amiguito De la morena,...
Caparros, que bien te vendiste, que bien que te fuiste!!!!
Que alegría, el día que viniste.
- "Traete a jesus navas", te dijeron en Alvedro nada más aterrizar.
- "Ccomo voy a traer a jesus navas?" murmuraste.
¡Que razon tenias, Caparros!. Nunca pensaste que aqui no habia un duro, y si lo hubiera ¿como ibas a debilitar a tu amado Sevilla?
Asumo que fuiste necesario, un mal necesario. Hacia falta una limpieza, y tú la hiciste. La hiciste mal, la hiciste costosa, la hiciste de un modo humillante, para ciertos jugadores y para la propia afición. pero la hiciste.
No te voy a negar tu trabajo, que fue mucho. No te voy a negar tus resultados, que no estuvieron mal. No te voy a negar tu suerte, que fue inmensa. No te voy a negar mi agradecimiento, te lo mereces.
Lo que si te voy a negar es tu compromiso, ese compromiso que tanto pides, que tanto propugnas, qe tanto exiges porque tú, no lo tuviste.
Lo que si te voy a negar es tu inteligencia, que en el banquillo no la tuviste. Lo que si te voy a negar es mi aplauso, un aplauso que perdiste cada vez que tuviste un micrófono delante, humillando a una afición, a un sentimiento, a un pueblo, con tu bufanda, con tu Sevilla, con tu Osasuna, con tu amiguito De la morena,...
Caparros, que bien te vendiste, que bien que te fuiste!!!!
viernes 7 de noviembre de 2008
Sempre il piu grande
A mediados de los noventa, justo cuando Kurt Cobain moría con su grunge, la llamada generación X, saltaba a la palestra y el que escribe se mudaba a la bella Compostela para cursar sus estudios universitarios, tres jóvenes talentos futbolísticos pujaban por ocupar el trono que reyes como Maradona o Van Basten habían dejado vacío.
Valentín, un compañero de facultad y yo, discrepabamos sobre cual de ellos seria el que liderara la nueva hornada balompédica, él, culé, no tenía dudas, la visión de juego y la calidad del pelado de oro, Ivan de la Peña, por aquel entonces perla blaugrana, le dejaba embobado. Uno, solo podía discrepar, el pequeño buda, jugaba tres marchas más rápido de lo que él mismo podía asumir, lo cual, bien podría ser la definición exacta de precipitación.
Yo, era raulista. No raulista de los de ahora, del 2008, un raulismo chabacano, surgido desde el propio entorno del futbolista, y que defiende su sacralidad, basándose en los tradicionales valores del madridismo, que "el que siempre aparece" lleva impregnados. Yo admiraba a un Raúl, que aunaba oportunismo, clase, calidad, trabajo y frescura a raudales.
Hoy, trece años después, cuando de cuando en cuando, me encuentro con Valentín, aprovecho para lanzarle algún dardo sobre sus dudosas facultades adivinatorias. ¡Que Raúl haya logrado mucho más que De la Peña, en el fútbol, no habla nada bien de la evolución de este deporte!! exclama un Valentín amante de lo excelso por encima de lo físico. Sin embargo, y a pesar de los innegables éxitos que el siete merengue ha conseguido, ha estado lejos de ser el lider de la generacion futbolística que ahora disfruta de sus últimos días. Quizás, primero Ronaldo y después Zidane, puedan presimir de ese honor.
Divagando sobre el tema, Valentín siempre comenta lo grande que seria ese futbolista técnico y genial como el calvo españolista, y de un rendimiento similar al de Raúl. Pobre incauto Valentín, ese futbolista era el tercer talento que despuntaba allá por 1994, y que ayer, 14 años después, puso al Bernabeu en pie. Alessandro Del Piero, un jugador que para los tiffosi de la Juve es nada más y nada menos que el mejor futbolista de la historia de un club, que vio pasar entre otros a Zidane, a Platini, a Baggio, a Sívori o a Paulo Rossi.
¡Casi nada! ¡Y querían retirar al piu grande!
Valentín, un compañero de facultad y yo, discrepabamos sobre cual de ellos seria el que liderara la nueva hornada balompédica, él, culé, no tenía dudas, la visión de juego y la calidad del pelado de oro, Ivan de la Peña, por aquel entonces perla blaugrana, le dejaba embobado. Uno, solo podía discrepar, el pequeño buda, jugaba tres marchas más rápido de lo que él mismo podía asumir, lo cual, bien podría ser la definición exacta de precipitación.
Yo, era raulista. No raulista de los de ahora, del 2008, un raulismo chabacano, surgido desde el propio entorno del futbolista, y que defiende su sacralidad, basándose en los tradicionales valores del madridismo, que "el que siempre aparece" lleva impregnados. Yo admiraba a un Raúl, que aunaba oportunismo, clase, calidad, trabajo y frescura a raudales.
Hoy, trece años después, cuando de cuando en cuando, me encuentro con Valentín, aprovecho para lanzarle algún dardo sobre sus dudosas facultades adivinatorias. ¡Que Raúl haya logrado mucho más que De la Peña, en el fútbol, no habla nada bien de la evolución de este deporte!! exclama un Valentín amante de lo excelso por encima de lo físico. Sin embargo, y a pesar de los innegables éxitos que el siete merengue ha conseguido, ha estado lejos de ser el lider de la generacion futbolística que ahora disfruta de sus últimos días. Quizás, primero Ronaldo y después Zidane, puedan presimir de ese honor.
Divagando sobre el tema, Valentín siempre comenta lo grande que seria ese futbolista técnico y genial como el calvo españolista, y de un rendimiento similar al de Raúl. Pobre incauto Valentín, ese futbolista era el tercer talento que despuntaba allá por 1994, y que ayer, 14 años después, puso al Bernabeu en pie. Alessandro Del Piero, un jugador que para los tiffosi de la Juve es nada más y nada menos que el mejor futbolista de la historia de un club, que vio pasar entre otros a Zidane, a Platini, a Baggio, a Sívori o a Paulo Rossi.
¡Casi nada! ¡Y querían retirar al piu grande!
martes 23 de septiembre de 2008
El soñado debut
Mariano es un pintor callejero. Con la perspectiva que da, el observar la realidad desde las calles de Compostela, siempre decía que la más complicada labor de un hombre era la de juzgar. Esa dificultad se multiplica, si disponemos de pocas referencias para dictar sentencia.
Trasladado al mundo del fútbol, siempre me intrigó sobremanera la labor del ojeador. Esa figura tan de moda, que viendo un solo partido, tiene que decidir sobre el futuro de uno o varios futbolistas. ¿Cuantos cracks han volado de las manos de muchos clubes, porque cuando presenciaron in situ su actuación, el joven tuvo un mal día?
Otras veces la historia es la opuesta. Disputándose el mundial de Italia 90, Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid se afanaba en encontrar un central de garantías que acompañase a un cuasi adolescente Fernando Hierro, ya que el argentino Ruggeri, había fracasado con estrépito en esa misión. El elegido en primer lugar, fue un elegante caballero británico llamado Desmon Walker. El central del Nottimgham era el preferido del entrenador John Thoshack, aunque al final fue descartado por la presidencia en favor de un desconocido Yugoslavo, cuyo mérito había sido frenar a un Martín Vázquez en estado de gracia, en los cuartos de final de aquella Copa del Mundo.
Predag Spasic, así se llamaba el muchacho, tenía unas carencias que le hacían indigno para una liga como la española, y mucho más para un Real Madrid que venía de ganar los últimos cinco campeonatos. Pero merced a aquel gran partido, puede presumir de ello.
Unos años más tarde, quien viera al por entonces pimentonero Ismael, hacerle un auténtico traje de luces a Manuel Pablo, en aquella eliminatoria que enfrentó a Deportivo y Murcia en la Copa del Rey del 2003, pensaría encontrarse ante la sucesor de Ryan Giggs en la banda del United. Sin embargo, repescado por el Betis, el chaval permanece en el anonimato.
Curioso también fue el caso, de la final de la Copa de Europa del 91. Un sorprendente Estrella Roja de Belgrado, se lograba imponer al gran favorito el Olimpique de Marsella. De aquel equipo Serbio, sonaban con mucha fuerza Prosinecky para recalar en el Real Madrid, y Dejan Savisevic para el Milan de Sacchi. El fallecido Juan Gómez "Juanito", comentando en directo aquel partido, señalo su decepción ante el rendimiento del segundo. Afortunadamente para los rossoneros, Silvio Berlusconi pensó de otra manera, y Savisevic triunfó con letras de oro en Milanello.
Viene todo esto a cuenta para contar que el pasado jueves, Diego Colotto hizo su debut como jugador deportivista en la Copa de la Uefa ante el modesto Brann noruego. Queda claro que juzgar por un único partido, es comprar bastantes boletos para soltar una machada que luego te puedan recordar. Porque si hubiese que valorar al nuevo central blanquiazul por ese único partido, podriamos decir que nos encontramos ante el peor jugador profesional de fútbol que uno haya visto. Y creo que hasta me quedo corto en esta afirmación.
Trasladado al mundo del fútbol, siempre me intrigó sobremanera la labor del ojeador. Esa figura tan de moda, que viendo un solo partido, tiene que decidir sobre el futuro de uno o varios futbolistas. ¿Cuantos cracks han volado de las manos de muchos clubes, porque cuando presenciaron in situ su actuación, el joven tuvo un mal día?
Otras veces la historia es la opuesta. Disputándose el mundial de Italia 90, Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid se afanaba en encontrar un central de garantías que acompañase a un cuasi adolescente Fernando Hierro, ya que el argentino Ruggeri, había fracasado con estrépito en esa misión. El elegido en primer lugar, fue un elegante caballero británico llamado Desmon Walker. El central del Nottimgham era el preferido del entrenador John Thoshack, aunque al final fue descartado por la presidencia en favor de un desconocido Yugoslavo, cuyo mérito había sido frenar a un Martín Vázquez en estado de gracia, en los cuartos de final de aquella Copa del Mundo.
Predag Spasic, así se llamaba el muchacho, tenía unas carencias que le hacían indigno para una liga como la española, y mucho más para un Real Madrid que venía de ganar los últimos cinco campeonatos. Pero merced a aquel gran partido, puede presumir de ello.
Unos años más tarde, quien viera al por entonces pimentonero Ismael, hacerle un auténtico traje de luces a Manuel Pablo, en aquella eliminatoria que enfrentó a Deportivo y Murcia en la Copa del Rey del 2003, pensaría encontrarse ante la sucesor de Ryan Giggs en la banda del United. Sin embargo, repescado por el Betis, el chaval permanece en el anonimato.
Curioso también fue el caso, de la final de la Copa de Europa del 91. Un sorprendente Estrella Roja de Belgrado, se lograba imponer al gran favorito el Olimpique de Marsella. De aquel equipo Serbio, sonaban con mucha fuerza Prosinecky para recalar en el Real Madrid, y Dejan Savisevic para el Milan de Sacchi. El fallecido Juan Gómez "Juanito", comentando en directo aquel partido, señalo su decepción ante el rendimiento del segundo. Afortunadamente para los rossoneros, Silvio Berlusconi pensó de otra manera, y Savisevic triunfó con letras de oro en Milanello.
Viene todo esto a cuenta para contar que el pasado jueves, Diego Colotto hizo su debut como jugador deportivista en la Copa de la Uefa ante el modesto Brann noruego. Queda claro que juzgar por un único partido, es comprar bastantes boletos para soltar una machada que luego te puedan recordar. Porque si hubiese que valorar al nuevo central blanquiazul por ese único partido, podriamos decir que nos encontramos ante el peor jugador profesional de fútbol que uno haya visto. Y creo que hasta me quedo corto en esta afirmación.
jueves 28 de agosto de 2008
Colombia es mi patria
William Vinasco, es un personaje célebre en Colombia. Saltó a la fama como comentarista deportivo, debido al derroche de pasión que le ponía a la tarea. Posteriormente llegó a
presentarse como candidato a alcalde de Bogotá, en varias elecciones, obteniendo un número muy significativo de votos.
Quizás muchos no lo recuerden, pero sus gritos desgarradores, cantando los goles de un partido de fútbol, abrieron los telediarios de aquella noche del 19 de Junio de 1990.
A las cinco de la tarde de ese día, en el viejo San Siro de Milán, Alemania y Colombia, se enfrentaban en la última jornada de la fase de grupos del Mundial de Italia. Alemania, ya era matemáticamente, primera de grupo, pero Colombia, necesitaba como mínimo un empate para clasificarse para la siguiente ronda, ya que en aquel entonces, también lo hacían los cuatro equipos con más puntos, de entre todos los que acabasen terceros de grupo.
Cuando quedaban unos segundos para llegar al minuto 90, el marcador señalaba un 0-0, que contentaba a todas las partes. A todos, menos a Pierr Littbarski, aquel menudo mediapunta, que se colaba como un puñal entre la defensa colombiana y de un imparable escuadrazo, ponía el 1-0. A partir de ahí, los ya míticos lamentos de Vinasco. Que si Colombia era el culo del mundo, que si el narcotráfico, que si la guerrilla, vaya basura de país,...
Sin embargo, aquella selección que entrenaba Pacho Maturana, y en el que dar un pelotazo, estaba castigado con la muerte, siguió a lo suyo. A base de toques cortos y paredes, se plantan en la línea de tres cuartos, y cuando el cronómetro señalaba el minuto 92, y el árbitro se disponía a pitar el final, Carlos Valderrama, luego famoso en España por aquellos tocamientos del madridista Míchel, le pone un soberbio balón en el pico del área a Freddy Rincón que no perdona ante el meta alemán Bodo Illgner.
Colombia es mi patria, Dios es colombiano, gritaba Vinasco.
El héroe de aquel día, Freddy Rincón, ficharía por el Real Madrid años después, pero el mismo estadio que silba los pases de Guti, y aplaude las carreras de Raúl, no comprendió al Coloso de Buenaventura. Como cuenta Juan Onieva, si se tiraba a por un balón, ponía al estadio en pie, pero haciendo tres paredes no obtenía más que indiferencia. Eso, no entraba en la mentalidad del colombiano.
Años después, Lorenzo Sanz, el presidente madridista que finiquitó la andadura de Rincón en el club de Concha Espina, se fue de gira a Brasil para observar en directo a los nuevos talentos cariocas. Al llegar a Barajas, ya de vuelta,los periodistas le preguntan si ha visto algún jugador interesante. Lorenzo Sanz responde, "No me lo van a creer, pero lo mejor con diferencia que he visto ha sido Freddy Rincón, que ahora juega en el Corinthians".
A día de hoy, la estrella colombiana, espera juicio por un delito de narcotráfico, y es que como bien narraba William Vinasco, Colombia es sin duda, un país de contrastes.
presentarse como candidato a alcalde de Bogotá, en varias elecciones, obteniendo un número muy significativo de votos.
Quizás muchos no lo recuerden, pero sus gritos desgarradores, cantando los goles de un partido de fútbol, abrieron los telediarios de aquella noche del 19 de Junio de 1990.
A las cinco de la tarde de ese día, en el viejo San Siro de Milán, Alemania y Colombia, se enfrentaban en la última jornada de la fase de grupos del Mundial de Italia. Alemania, ya era matemáticamente, primera de grupo, pero Colombia, necesitaba como mínimo un empate para clasificarse para la siguiente ronda, ya que en aquel entonces, también lo hacían los cuatro equipos con más puntos, de entre todos los que acabasen terceros de grupo.
Cuando quedaban unos segundos para llegar al minuto 90, el marcador señalaba un 0-0, que contentaba a todas las partes. A todos, menos a Pierr Littbarski, aquel menudo mediapunta, que se colaba como un puñal entre la defensa colombiana y de un imparable escuadrazo, ponía el 1-0. A partir de ahí, los ya míticos lamentos de Vinasco. Que si Colombia era el culo del mundo, que si el narcotráfico, que si la guerrilla, vaya basura de país,...
Sin embargo, aquella selección que entrenaba Pacho Maturana, y en el que dar un pelotazo, estaba castigado con la muerte, siguió a lo suyo. A base de toques cortos y paredes, se plantan en la línea de tres cuartos, y cuando el cronómetro señalaba el minuto 92, y el árbitro se disponía a pitar el final, Carlos Valderrama, luego famoso en España por aquellos tocamientos del madridista Míchel, le pone un soberbio balón en el pico del área a Freddy Rincón que no perdona ante el meta alemán Bodo Illgner.
Colombia es mi patria, Dios es colombiano, gritaba Vinasco.
El héroe de aquel día, Freddy Rincón, ficharía por el Real Madrid años después, pero el mismo estadio que silba los pases de Guti, y aplaude las carreras de Raúl, no comprendió al Coloso de Buenaventura. Como cuenta Juan Onieva, si se tiraba a por un balón, ponía al estadio en pie, pero haciendo tres paredes no obtenía más que indiferencia. Eso, no entraba en la mentalidad del colombiano.
Años después, Lorenzo Sanz, el presidente madridista que finiquitó la andadura de Rincón en el club de Concha Espina, se fue de gira a Brasil para observar en directo a los nuevos talentos cariocas. Al llegar a Barajas, ya de vuelta,los periodistas le preguntan si ha visto algún jugador interesante. Lorenzo Sanz responde, "No me lo van a creer, pero lo mejor con diferencia que he visto ha sido Freddy Rincón, que ahora juega en el Corinthians".
A día de hoy, la estrella colombiana, espera juicio por un delito de narcotráfico, y es que como bien narraba William Vinasco, Colombia es sin duda, un país de contrastes.
sábado 16 de agosto de 2008
De éxtasis
THG son las iniciales con las que es conocido la tetrahidrogestrinona, un esteroide que por obra y gracia de los laboratorios Balco americanos, circulaba a raudales en los organismos de ciertos atletas americanos.
Uno de elos fue el ex-recordman mundial de los 100 metros lisos, Tim Montgomery, pero sin duda, la mayor celebridad envuelta en este escandalo, fue Marion Jones. La que en su día fue princesa de los Estados Unidos, ahora alterna sus días entre una oscura celda de Texas y los baños de los geriatricos donde realiza trabajos para la comunidad.
Marion, tenía el aspecto físico ideal para la velocidad. Muchos veían en ella, la proyección femenina de Carl Lewis, "el hijo del viento" que había reinado durante la decada de los ochenta. Lo tenía todo esta mujer, una zancada amplísima, que unido a su tremenda planta, conformaban un correr elegantísimo. Seguramente el más estético que se podía ver en una pista de atletismo, allá por el año 2000.
Curiosamente, M.J. nunca tuvo un control antidopaje positivo, hasta que en el 2006, y ya deshauciada por el caso Balco, le dio por imitar al "Mounsieur 62 de hematocrito" Bjarne Riis y se metió un buen atracón de EPO.
Viene esto a cuento, por que si Marion Jones, pudo haber sido uno de los mayores productos de laboratorio de la historia, conjuntando su innegable talento natural, con los mayores avances científicos existentes al final del siglo pasado, a sabiendas de que jamás iban a poder ser cazados (solo una casualidad abrió el caso Balco), aun con todo esto, Marion Jones se quedó a nada más y nada menos que 20 centésimas del record mundial de Florence Griffith.
Con toda la ventaja que los tramposos llevaban a la Agencia Mundial Antidopaje, a finales de los noventa, los records de atletismo femenino de 100, 200, 400, 800, 1500, 10000, altura, longitud, peso, martillo y todos los relevos, tienen más de 15 años de antiguedad, y muchos de ellos más de 25.
Hay quien propugna el eliminar estos records, muchos de ellos, logrados por atletas del este de Europa, antes de la caida del muro de Berlín, entrenadas por unos personajes que emigraron a China, donde también dejaron alguna sospechosa plusmarca.
Quizás, no sea justo sancionar a alguien que nunca ha sido cazado haciendo trampas. Tampoco es justo morir a los 38 años, de una apoplejia, como le paso a Griffith. Ni que te confundan con un rudo camionero como a Jarmila Kratochvílova, recordwoman de los 800 metros lisos.
Uno de elos fue el ex-recordman mundial de los 100 metros lisos, Tim Montgomery, pero sin duda, la mayor celebridad envuelta en este escandalo, fue Marion Jones. La que en su día fue princesa de los Estados Unidos, ahora alterna sus días entre una oscura celda de Texas y los baños de los geriatricos donde realiza trabajos para la comunidad.
Marion, tenía el aspecto físico ideal para la velocidad. Muchos veían en ella, la proyección femenina de Carl Lewis, "el hijo del viento" que había reinado durante la decada de los ochenta. Lo tenía todo esta mujer, una zancada amplísima, que unido a su tremenda planta, conformaban un correr elegantísimo. Seguramente el más estético que se podía ver en una pista de atletismo, allá por el año 2000.
Curiosamente, M.J. nunca tuvo un control antidopaje positivo, hasta que en el 2006, y ya deshauciada por el caso Balco, le dio por imitar al "Mounsieur 62 de hematocrito" Bjarne Riis y se metió un buen atracón de EPO.
Viene esto a cuento, por que si Marion Jones, pudo haber sido uno de los mayores productos de laboratorio de la historia, conjuntando su innegable talento natural, con los mayores avances científicos existentes al final del siglo pasado, a sabiendas de que jamás iban a poder ser cazados (solo una casualidad abrió el caso Balco), aun con todo esto, Marion Jones se quedó a nada más y nada menos que 20 centésimas del record mundial de Florence Griffith.
Con toda la ventaja que los tramposos llevaban a la Agencia Mundial Antidopaje, a finales de los noventa, los records de atletismo femenino de 100, 200, 400, 800, 1500, 10000, altura, longitud, peso, martillo y todos los relevos, tienen más de 15 años de antiguedad, y muchos de ellos más de 25.
Hay quien propugna el eliminar estos records, muchos de ellos, logrados por atletas del este de Europa, antes de la caida del muro de Berlín, entrenadas por unos personajes que emigraron a China, donde también dejaron alguna sospechosa plusmarca.
Quizás, no sea justo sancionar a alguien que nunca ha sido cazado haciendo trampas. Tampoco es justo morir a los 38 años, de una apoplejia, como le paso a Griffith. Ni que te confundan con un rudo camionero como a Jarmila Kratochvílova, recordwoman de los 800 metros lisos.
martes 5 de agosto de 2008
Medalla de oro
El próximo 18 de agosto, los vecinos de Basilea en Suiza, sentirán un vacío en su interior. Cuatro años y medio después, su conciudadano más celebre, el tenista Roger Federer, cederá el puesto más alto del escalafón tenístico al manacorí Rafael Nadal.
Sin embargo, no todo serán malas nuevas para los ribereños del Rhin. Otro campeón nacido allí, pero ártabro de corazón, y deportivista hasta la médula, alcanzará esa medalla de oro que refrendará su absoluto dominio, a lo largo de estos dos últimos años, en la disciplina de triatlón.
Javier Gomez-Noya, un campeonísimo, sencillo de carácter y espartano en su preparación, está intranquilo. El sabe que todo lo que ha conseguido, será absolutamente ignorado y despreciado, tanto por la prensa como por las masas, si la medalla de oro no llega con él a Ferrol. Su compañero y amigo Iván Raña, le puede explicar bien de que estamos hablando.
Quizás, el bueno de Javi, podría guardar la dorada presea en su casa de A Graña, si la terrible, injusta y parcial decisión de la Federación Española de Triatlón, no le impidiera competir en Atenas. Una doctora con bajos niveles de All-bran en sangre, le retira la licencia para competir, con carácter indefinido, debido a una alteración cardiaca.
Revisado por los más prestigiosos especialistas de Europa, y todos ellos coincidiendo en que el tratleta se encuentra totalmente apto para la competición, el CSD a regañadientes le devuelve la licencia para competir. Desde aquel entonces, cuan asesino rabioso, Gomez Noya destroza a sus rivales competición tras competición. Es lo que sabe hacer, ganar, y así nos lo volverá a demostrar en Pekín.
Se lo dedicará a su familia, y yo me acordaré de aquella inefable doctora.
Sin embargo, no todo serán malas nuevas para los ribereños del Rhin. Otro campeón nacido allí, pero ártabro de corazón, y deportivista hasta la médula, alcanzará esa medalla de oro que refrendará su absoluto dominio, a lo largo de estos dos últimos años, en la disciplina de triatlón.
Javier Gomez-Noya, un campeonísimo, sencillo de carácter y espartano en su preparación, está intranquilo. El sabe que todo lo que ha conseguido, será absolutamente ignorado y despreciado, tanto por la prensa como por las masas, si la medalla de oro no llega con él a Ferrol. Su compañero y amigo Iván Raña, le puede explicar bien de que estamos hablando.
Quizás, el bueno de Javi, podría guardar la dorada presea en su casa de A Graña, si la terrible, injusta y parcial decisión de la Federación Española de Triatlón, no le impidiera competir en Atenas. Una doctora con bajos niveles de All-bran en sangre, le retira la licencia para competir, con carácter indefinido, debido a una alteración cardiaca.
Revisado por los más prestigiosos especialistas de Europa, y todos ellos coincidiendo en que el tratleta se encuentra totalmente apto para la competición, el CSD a regañadientes le devuelve la licencia para competir. Desde aquel entonces, cuan asesino rabioso, Gomez Noya destroza a sus rivales competición tras competición. Es lo que sabe hacer, ganar, y así nos lo volverá a demostrar en Pekín.
Se lo dedicará a su familia, y yo me acordaré de aquella inefable doctora.
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