6 de Febrero del año 2000. Después de una primera vuelta estratosférica, el Deportivo de La Coruña, o de A Coruña, según gustos, adquiría una confortable ventaja sobre Real Madrid y Barcelona, los dos grandes trasatlánticos del futbol español, que sestearan sobremanera antes de las fiestas navideñas. Parecía que los chicos de Irureta, ese sabio nacido en Irún, podían tomarse cumplida venganza de la dolorosísima liga perdida, seis años antes en aquella película que ni Alfred Hitchcock fuera capaz de imaginar, la del penalty de Djukic.
Una característica común de aquellos dos equipos, era que no estaban diseñados para ganar una liga, y soportar todo el entorno que el liderazgo en la competición de la regularidad conlleva. Así fue, como en pocas semanas la ventaja se fue dilapidando hasta llegar a la primera semana de febrero con el Barcelona y el Zaragoza a dos puntos y con el Real Madrid, que precisamente visitaba el estadio de Riazor esa semana, a cuatro.
Cuando más pesimista era el publico coruñés, el día que parecía que el liderato se podia perder, las cosas tornaron hacia bien. A las cinco de la tarde, los culés eran derrotados en en Camp Nou por el modesto Alavés, y ni los maños ni el Celta de Vigo podían pasar del empate. El Deportivo jugaba justo después, y antes de salir a la cancha, Mauro Silva, DON MAURO, y Donato, los dos capos del vestuarios, reunian a todo el equipo y daban la orden de salir a matar, y de si podía ser, de intentar hacer algo que dejase a los merengues sin respuesta.
Djalma Feitosa Dias, nacio futbolista, hijo de Djalma Santos y ahijado de Pelé, hacia rabonas antes de salir del vientre materno. El recogió el encargo, y no tardó más que diez minutos en llevarlo a cabo. Los de la meseta bastante hacían con achicar balones, pero uno de ellos cayó en los pies del crack, y ahí fue donde nuestros sueños se hicieron realidad, David vencía a Golliat, el obrero al patrón, el pobre al rico,..
La lambretta fue una bofetada en la cara al poderoso. Impagable ver la cara de Fernando Hierro cuando el balón pasaba sobre su cabeza. En ese momento, Raul, símbolo del madridismo se acercó a Djalminha, y en tono despectivo le increpó "pero tú, para que haces esas cosas??". La respuesta del brasileiro fue de las de hemeroteca, "porque yo soy futbolista. Tu marcas muchos goles, pero yo soy futbolista"
A los pocos minutos ganabamos 2-0, y al final del partido 5-2. Poco importó que Victor desaprovechara la lambretta (Pele tampoco marcó desde el medio del campo, ni Hugo Sanchez de escorpión), aquella jugada fue el big bang, el estallido inicial que nos llevó directamente al campeonato. Una genialidad de un megacrack, que como bien decía Fran, si estuviera en el campo el día del penalty de Djukic, lo habría marcado a lo Panenka.
miércoles 21 de noviembre de 2007
Djalma Feitosa, futbolista
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